La vida no es sino un continuo fluir de paradojas

domingo, 14 de mayo de 2017

ALGUNOS DE NUESTROS MALES EDUCATIVOS

ALGUNOS DE NUESTROS MALES EDUCATIVOS

Se supone que en este país nuestro cada persona tiene su propia visión sobre las bondades y fallos de nuestro sistema educativo, tanto si el debate se centra en los partidos políticos e ideologías subyacentes como an la ciudadanía en general.

Tanto es así que no ha habido forma, a lo largo de la historia de nuestro Sistema Educativo, de poner de acuerdo a la mayoría para contar con uno mínimamente consensuado y estable, ni aún de asumir las críticas que nos han venido a través de los informes que, regularmente, emiten organismos supranacionales, como la OCDE o la UE.

Ya en 2004 el Director de Programa PISA, en la presentación de los datos sobre nuestra situación educativa, tituló su exposición así: “El aprendizaje por memorización, clave del fracaso educativo español” y así fue recogido por los medios de comunicación. En su exposición nos dejó dicho que “los niños españoles no tienen confianza y achacan a los demás o a la suerte sus fallos, cuando un estudiante asiático responde de forma diferente (sé que si trabajo duro, mis profesores me van a ayudar a obtener el éxito)”. “En España la clase socioeconómica decide más que la capacidad del alumno y los padres, aunque se preocupan a la hora de elegir colegio, lo hacen preocupados por el renombre, pero no por el rendimiento o por los resultados reales de aprendizaje”. 

La OCDE resalta que nuestra realidad escolar se define por los malos resultados académicos, problemas en la convivencia, metodologías repetitivas, fatiga del profesorado, el individualismo docente y la superficialidad cultural.

El Informe TALES por su parte señala que “el 87% del profesorado español de la ESO nunca ha observado el aula de otros profesores, un porcentaje que duplica la media de la OCDE. Casi la mitad de los profesores en España (48%) nunca ha participado ni colaborado en actividades conjuntas con otras asignaturas, el doble que la media OCDE (23%). Mientras en países como Polonia, Dinamarca y República Checa este perfil individualista es tan sólo de un 10% del profesorado”. 

Todo eso, que no es más que un apunte “grueso” de nuestra realidad educativa, reclama un cambio en nuestra orientación política de nuestro sistema, buscando el camino hacia la construcción de una sociedad del conocimiento.


La Comisión Europea señalaba bien ese camino cuando en 2014 establecía las siguientes tendencias y desafíos:


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