La vida no es sino un continuo fluir de paradojas

jueves, 11 de mayo de 2017

EL ENTENDIMIENTO O LA CONFRONTACIÓN RELIGIOSA

EL ENTENDIMIENTO O LA CONFRONTACIÓN RELIGIOSA

Hace unos días, no demasiados, el Papa Francisco ha estado de visita en Egipto. Aparte de cualquier otro análisis y, dado el estado de la convivencia política y religiosa que existe tanto en Egipto como en muchos de los países de los alrededores, me fue de especial interés el discurso dado en la Universidad Al-Anhar, de El Cairo.

El Papa abogó en ese discurso por la cultura del encuentro y del diálogo, por la paz y el entendimiento para hacer frente a la violencia y la incomprensión. Defendió que las religiones (todas) deberían ser parte de la solución y no del problema, para lo que el diálogo interreligioso debería asentarse en tres pilares: el deber de la identidad, la valentía de la alteralidad y la sinceridad de las intenciones.

No está nada mal la propuesta, pero llevamos siglos de confrontación en los que la religión o ha sido el motivo de ella o la excusa para otros intereses.
Y algo de las dos cosas hay en estos momentos en esa parte del mundo.

Por un lado está la confrontación (histórica) entre sunitas y chiitas, hoy en día particularmente evidenciada por las actuales tensiones entre Arabia Saudita e Irán, por ejemplo.
Ambas ramas islámicas sostienen en común la peregrinación a La Meca, pero entre ellas se mantiene una lucha (larvada o explícita, según los casos) desde la muerte de Mahoma (año 632 de nuestra era). Otros ejemplos de confrontación estarían entre Siria y Líbano, pasando por Irak y Pakistán o las internas de Siria.

Por otro lado está la presencia de los cristianos (ortodoxos y coptos principalmente y que hay que procurar no confundir) y la referencia común de Jerusalén para todo este conglomerado.

Pero debajo de todo ello está la búsqueda de la hegemonía de la zona y el petróleo.

Todo ello pone en evidencia que vivimos bajo los principios de PLURALIDAD Y DIVERSIDAD, lo que hace que no haya un modo único (unívoco y universal) de interpretar el mundo.

Una respuesta al problema de la convivencia y comprensión podría venir de la mano de la JUSTICIA Y LA SOLIDARIDAD predicadas y exigidas desde todas las religiones, admitiendo, de ese modo una JUSTICIA COMÚN, por ejemplo, pero ¿entra eso en los intereses de quienes manejan o dirigen esas sociedades?.


Si se ha mantenido un clima de confrontación desde mediados del s, VII, creemos que van a ser necesarios muchos esfuerzos para que la fractura religiosa pase de la confrontación al entendimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario